martes, 2 de noviembre de 2010

Sra. Olga

Domingo 31 de octubre
Los planes han sido cambiados.Hace un rato murió nuestra tercera abuela.Después de una enfermedad que abrumaba su vida.Su corta vida.Ella era una persona maravillosa, pocas de las personas maravillosas que conozco.Ella era un buena y esforzada mujer.Era una madre perfecta.Pero las peores cosas siempre le pasan a los más humildes y especiales.Su deseo era sobrevivir hasta conocer a sus nietos.Bueno, conoció sólo a uno.Postrada en una cama por años tuvo que aguantar el calor, frío, humedad y sequedad de la malvada enfermedad.La que atrofiaba su cuerpo.La que no le permitía levantarse.La que la tenía deprimida, habiendo sido ella siempre una mujer tan inspiradora y alegre.Hoy sus tristezas, según muchos, acabaron.Hoy puede descansar en el cielo, como muchos creen.Hoy puede que esté en otro mundo.O en otra vida.Hoy puede que esté reencarnada en otro ser.
Hoy nos está cuidando desde donde sea que esté.
Ayer con Kamilín fuimos a verla a su habitación, la que habían terminado hace un par de meses, para que ella estuviese más cómoda y calentita o fresquita.Mi madre nos había advertido que tenía los ojos apuntando a nada y no hablaba ni una palabra.Así que tuvimos que besarla y ya.Creo que fue choqueante verla en ese estado.tan huesuda y débil.Ella fue una abuela para nosotros, nos conoció toda nuestra vida, desde antes de nacer.Ella nos entregó su amor.Ella nos proporcionó todo lo que una abuela da a sus nietos.Ella fue mejor que muchas de las abuelas de sangre que uno tiene.Y esto que escribo, lo hago en casa, en Valparaíso, al lado de su casa.La casa de la Sra. Olga.Una casa que también fue nuestra y estuvo ahí para cuando nosotros quisiésemos.Esto es un honor escribirlo.es un orgullo.Es un agrado.Dedicarle unas palabras a una gran mujer es una dicha.No sé qué siento ahora.Cuando supe que esto la fatal noticia no lloré y tampoco sentí nada en mi interior.Sabía que esto podía suceder en cualquier momento.Creo que llorar no es para esta ocasión.Creo que me siento feliz.Porque sé en lo profundo de mi corazón de melón que la Sra. Olga está decansando.

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