Mendoza, 3 de enero de 2012
Qué raro me resulta escribir estas líneas ya como ex jugador. Es que me siento como si aún estuviera en el camarín número uno del Estadio Nacional vistiéndome con esos colores que llevo tan adentro. Sé que el jueves 29 de diciembre fue mi última vez como futbolista de Universidad de Chile, pero nunca, y créanme que nunca, dejaré de sentirme uno más de ustedes.
Para qué les voy a mentir. Me habría encantado seguir jugando con la U en el pecho por mucho tiempo más. Pero también soy consciente de que a todo futbolista le llega la hora del retiro. Y para mi fortuna, ese momento llegó en el que para muchos fue el mejor año de la historia del club. Bicampeón nacional y campeón de la Copa Sudamericana, fueron títulos que quedarán marcados a fuego tanto para quienes estuvimos en la cancha, como para quienes gozaron cada domingo en las tribunas.
Cómo olvidar esa final con la UC en junio pasado, cuando dimos una lección de coraje y sobre todo de fútbol. O el clásico ante Colo Colo, de abril, cuando dimos vuelta el marcador en los últimos minutos. Ni hablar del título de la Sudamericana, el primero a nivel internacional. Cuánto esperaron ustedes ese logro. Yo, por mi parte, me siento un afortunado de haber sido parte del plantel que ganó la primera copa internacional en la historia del club.
No me quiero despedir sin antes darles las gracias por todos estos años. Más allá de los títulos, goles en los clásicos y algunos sinsabores que siempre hay en el fútbol, me llevo de todos ustedes el cariño que siempre me brindaron en todas las canchas de Chile. Eso lo tendré guardado por siempre en mi corazón. Gracias por haberme hecho sentir como uno más de ustedes y por esa conexión que se generó desde que vestí por primera vez esta camiseta en el año 2000. Esto es sólo un hasta pronto. Ya que nos volveremos a encontrar para que juntos sigamos haciendo todavía más grande a la U.
Diego Rivarola.
No hay comentarios:
Publicar un comentario